




Stirling Hotel
Dos restaurantes y una biblioteca en el pueblo de Stirling
Sobre este alojamiento
Stirling Hotel está en el auténtico pueblo de Stirling, una de las localidades patrimoniales más conocidas de las Adelaide Hills, y los dos restaurantes más un café-bar hacen que una estancia de varias noches nunca se quede sin opciones para cenar en el mismo lugar. La terraza y la biblioteca dan a este sitio un ritmo más pausado que los moteles de carretera cercanos, y los koalas y canguros del Cleland National Park están a ocho minutos en taxi para una mañana de fauna. El servicio de habitaciones cubre las noches en que nadie quiere salir de la habitación, y aparcamiento y wifi gratuitos son habituales. El espacio para eventos sugiere que este alojamiento conviene también a una pequeña reunión familiar antes que a una estancia estrictamente en pareja.
- Posada patrimonial de 5 estrellas
- Dos restaurantes
- 8 min del Cleland National Park
- Servicio de habitaciones
Nuestra opinión
Este alojamiento conviene a una pareja o familia que busca una base más completa en un auténtico pueblo de las Hills, con Cleland lo bastante cerca para media jornada de fauna. Los dos restaurantes y la biblioteca funcionan bien en una estancia de varias noches sin repetirse. Es un escalón por encima en precio y formalismo respecto a los moteles de carretera del grupo, así que los viajeros de road trip con presupuesto ajustado deberían mirar otras opciones.
- ✓Reserva el taxi al Cleland National Park por la mañana, ocho minutos es lo bastante corto para ver koalas antes del desayuno.
- ✓Prueba los dos restaurantes en una estancia de varias noches en vez de limitarte al café-bar cada noche.
- ✓Usa la terraza para un desayuno más tranquilo antes de un día completo por las Hills.
Por qué nos gusta
- Dos restaurantes más un café-bar
- Ocho minutos del Cleland National Park
- Un auténtico ambiente de pueblo en Stirling
- Biblioteca y terraza para mañanas más pausadas
Por qué encanta a los viajerosAlojarnos en el auténtico pueblo de Stirling, en vez de en una franja de carretera, hizo que todo el viaje se sintiera menos como una simple parada y más como una base de verdad. Probamos los dos restaurantes en tres noches y ninguno repitió el menú del otro, lo que mantuvo el interés de los niños en la cena. El taxi hasta Cleland a la mañana siguiente fue lo bastante rápido para ver los koalas antes de que llegaran los autobuses.
Opiniones de huéspedes
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